sábado, 11 de mayo de 2013

Lo que el entrenamiento corporal dejo en mí y en mi fundamentación actoral.



Como si de una bacteria se hablara, así es mi maestro, logrando entrar sigilosamente desde mi cuerpo y su entrenamiento hasta llegar a mi mente y tener el poder de convertirla en un tornado de pensamientos, contradicciones y verdades que descubro. Tengo conflictos conmigo mismo, cuestionándome la necesidad que siento de estar entrenándome y el porqué lo hago, para que y porque estoy aquí. Fueron dudas resueltas satisfactoriamente y que quizá tenía en mente y ya en clases del entrenamiento del cuerpo les había ido dando respuesta a causa de los cuestionamientos del maestro para conmigo, sin darme cuenta de que desde el entrenamiento se empieza a afectar mi pensamiento creativo, mi propio ser, el cómo me integro en un grupo, mis emociones y psicologías, así también el grado de sentido de pertenencia frente al oficio. No solo entreno mi cuerpo para la escena. Entreno mis emociones, mi sentido de pertenecía, mi mente creativa que también hacen parte de mi cuerpo pero desde un lugar no tangible, me entreno para la vida.

Nunca he cuestionado el porqué de la exigencia del maestro, pues se que él tiene un final concreto y una búsqueda clara partiendo desde el cuerpo hasta el interior, reconozco que cada uno de sus ejercicios busca despertar en nosotros la particularidad del ser, de sus sensaciones y aguante psicofísico, quizá juega con nuestras mentes desde el entrenamiento corporal pero que mejor que ir descubriéndonos como personas y como actores para la escena a través del conocimiento corporal propio y grupal, del lugar que tomo en el espacio y como me apropio de el, sabiendo que no es enteramente mío, sabiendo que cambiara de energía y que su atmósfera se transformará.

Se empieza a dar otro tipo de lenguaje y comunicación con mis compañeros, éste ya no es a través de la voz, si no que cambia, se da a través de la escucha grupal y del estar en lo que estoy sin distracciones ni otros pensamientos en mi cabeza, también lo asumo como la comodidad y la necesidad de sentirme parte de un grupo, he llegado a sentir momentos en los que hay una fuerte interacción y la energía flota y fluye entre nosotros como si fuéramos una misma célula con muchos micro-cerebros.

¿Qué conflicto u obstáculo le propongo a mi compañero y como el llega a la solución sin evadirlo? En este tipo de ejercicios todo va en la comunicación visual y la conexión corporal que me permito para con él, la confianza que entrego reconociendo la postura de mi cuerpo; y con la mente y el cuerpo firmes. Siendo base en los ejercicios siento que soy ese balance entre el piso y el cuerpo de mi compañero, juntos conformamos la armonía del movimiento y su precisión y sana ejecución.

“Es en el entrenamiento donde aparecen nuevas imágenes para el montaje, donde se acortan las distancias entre el pensamiento y el cuerpo, no hay una mente que ordena y un cuerpo que ejecuta”  Busco comprender esto no intelectualmente si no aplicándolo a mi cuerpo y como se desarrolla en el espacio, pienso que es un tipo de conexión al cual llegamos cuando ya el cuerpo se siente un tanto agotado, aun así, cuando se lleva un tiempo considerable de riguroso entrenamiento  el cuerpo me empieza a pedir más y así encuentro la comodidad, pues ya no estoy cansado ni quiero parar, siento que ese es el preciso momento en el cual los dos mundos inmersos en nuestro cuerpo se funden y forman una sola masa. La creatividad esta lista para salir, la energía está dispuesta a todo sin torpezas y el cuerpo ya no es un solo individuo pues hace parte de esa gran célula que danza a un ritmo común y que vive con propio palpitar.

“un montaje no es resultado del azar…” todo lo que va a escena es producto de lo que se vive en el ensayo y entrenamiento, cada entrenamiento es diferente, puede que tenga los mismos ejercicios y que sean repetidos en mismo orden o aleatoriamente, pero que, o más bien quién cambia. El cambio es interno y mental, encuentro otras imágenes, otro punto de partida para llegar, otra forma, otra emoción, otra mirada, una energía diferente que proyectar, es por eso que el entrenamiento hace parte fundamental del actor y no se debe dejar en el olvido, conociendo que el cuerpo es la única y eterna herramienta del actor vivo para comunicarse con el espectador.

El cuerpo del actor es un sin fin de lenguajes, de provocaciones, de propuestas para llegar a la comunicación con el espectador, quién es el que lee sus movimientos. Cada desplazamiento tiene un porqué y un para que, es una danza entre el espacio, el cuerpo, las emociones del actor y las sensaciones percibidas por el espectador.

Entonces encuentro que todo es útil, no veo la inutilidad de ninguna de las herramientas y técnicas enseñadas por el maestro, no pienso que sea simple educación física, sería incoherente creer esto, se que el entrenamiento es fundamental y completamente necesario para mí como actor y para mi vida misma, porque yo no solo seré un actor en el escenario, también estoy actuando en una vida real, estoy viviendo y el oficio hace parte del día a día, del leer, del aprender; quizá entrenar sea como leer, es aprender de nosotros mismos y proyectar ese conocimiento.

Espero siempre ser terco y ver la utilidad en cada ejercicio de mi entrenamiento para el optimo desempeño de mi oficio, el que ahora puedo decir que estoy conociendo y que me está alejando de ese sueño banal de estrella de Hollywood con el que llegue a la academia, reconozco que me sorprende el cómo se busca la formación actoral pero es algo que me agrada, me gusta y siento que entre más duro y fuerte sea el entrenamiento, así mismo tendré la fuerza moral, mental y física para enfrentarme a lo que se viene que ya está en frente mío.


Juan Camilo Murcia Escobar
Artes escénicas 2013 
Expresión Corporal I
Cod. 20131104160

No hay comentarios:

Publicar un comentario