Como si de una bacteria se hablara, así es mi maestro,
logrando entrar sigilosamente desde mi cuerpo y su entrenamiento hasta llegar a
mi mente y tener el poder de convertirla en un tornado de pensamientos,
contradicciones y verdades que descubro. Tengo conflictos conmigo mismo,
cuestionándome la necesidad que siento de estar entrenándome y el porqué lo
hago, para que y porque estoy aquí. Fueron dudas resueltas satisfactoriamente y
que quizá tenía en mente y ya en clases del entrenamiento del cuerpo les había
ido dando respuesta a causa de los cuestionamientos del maestro para conmigo, sin darme cuenta de que desde el entrenamiento se
empieza a afectar mi pensamiento creativo, mi propio ser, el cómo me integro en
un grupo, mis emociones y psicologías, así también el grado de sentido de
pertenencia frente al oficio. No solo entreno mi cuerpo para la escena. Entreno
mis emociones, mi sentido de pertenecía, mi mente creativa que también hacen
parte de mi cuerpo pero desde un lugar no tangible, me entreno para la vida.
Nunca he cuestionado el porqué de la exigencia del maestro,
pues se que él tiene un final concreto y una búsqueda clara partiendo desde el
cuerpo hasta el interior, reconozco que cada uno de sus ejercicios busca
despertar en nosotros la particularidad del ser, de sus sensaciones y aguante
psicofísico, quizá juega con nuestras mentes desde el entrenamiento corporal
pero que mejor que ir descubriéndonos como personas y como actores para la
escena a través del conocimiento corporal propio y grupal, del lugar que tomo
en el espacio y como me apropio de el, sabiendo que no es
enteramente mío, sabiendo que cambiara de energía y que su atmósfera se
transformará.
Se empieza a dar otro tipo de lenguaje y comunicación con mis
compañeros, éste ya no es a través de la voz, si no que cambia, se da a través
de la escucha grupal y del estar en lo que estoy sin distracciones ni otros pensamientos
en mi cabeza, también lo asumo como la comodidad y la necesidad de sentirme parte de un grupo, he llegado a sentir momentos en los que hay una
fuerte interacción y la energía flota y fluye entre nosotros como si fuéramos
una misma célula con muchos micro-cerebros.
¿Qué conflicto u
obstáculo le propongo a mi compañero y como el llega a la solución sin
evadirlo? En este
tipo de ejercicios todo va en la comunicación visual y la conexión corporal que
me permito para con él, la confianza que entrego reconociendo la postura de mi
cuerpo; y con la mente y el cuerpo firmes. Siendo base en los ejercicios siento
que soy ese balance entre el piso y el cuerpo de mi compañero, juntos conformamos la armonía del movimiento y su precisión y sana ejecución.
“Es en el entrenamiento
donde aparecen nuevas imágenes para el montaje, donde se acortan las distancias
entre el pensamiento y el cuerpo, no hay una mente que ordena y un cuerpo que
ejecuta” Busco comprender esto no intelectualmente si
no aplicándolo a mi cuerpo y como se desarrolla en el espacio, pienso que es un
tipo de conexión al cual llegamos cuando ya el cuerpo se siente un tanto
agotado, aun así, cuando se lleva un tiempo considerable de riguroso
entrenamiento el cuerpo me empieza a
pedir más y así encuentro la comodidad, pues ya no estoy cansado ni quiero
parar, siento que ese es el preciso momento en el cual los dos mundos inmersos
en nuestro cuerpo se funden y forman una sola masa. La creatividad esta lista
para salir, la energía está dispuesta a todo sin torpezas y el cuerpo ya no es
un solo individuo pues hace parte de esa gran célula que danza a un ritmo común
y que vive con propio palpitar.
“un montaje no es
resultado del azar…” todo
lo que va a escena es producto de lo que se vive en el ensayo y entrenamiento,
cada entrenamiento es diferente, puede que tenga los mismos ejercicios y que
sean repetidos en mismo orden o aleatoriamente, pero que, o más bien quién
cambia. El cambio es interno y mental, encuentro otras imágenes, otro punto de
partida para llegar, otra forma, otra emoción, otra mirada, una energía
diferente que proyectar, es por eso que el entrenamiento hace parte fundamental
del actor y no se debe dejar en el olvido, conociendo que el cuerpo es la única
y eterna herramienta del actor vivo para comunicarse con el espectador.
El cuerpo del actor es un sin fin de lenguajes, de
provocaciones, de propuestas para llegar a la comunicación con el espectador,
quién es el que lee sus movimientos. Cada desplazamiento tiene un porqué y un
para que, es una danza entre el espacio, el cuerpo, las emociones del actor y las
sensaciones percibidas por el espectador.
Entonces encuentro que todo es útil, no veo la inutilidad de
ninguna de las herramientas y técnicas enseñadas por el maestro, no pienso que
sea simple educación física, sería incoherente creer esto, se que el
entrenamiento es fundamental y completamente necesario para mí como actor y
para mi vida misma, porque yo no solo seré un actor en el escenario, también
estoy actuando en una vida real, estoy viviendo y el oficio hace parte del día
a día, del leer, del aprender; quizá entrenar sea como leer, es aprender de
nosotros mismos y proyectar ese conocimiento.
Espero siempre ser
terco y ver la utilidad en cada ejercicio de mi entrenamiento para el optimo
desempeño de mi oficio, el que ahora puedo decir que estoy conociendo y que me
está alejando de ese sueño banal de estrella de Hollywood con el que llegue a
la academia, reconozco que me sorprende el cómo se busca la formación actoral
pero es algo que me agrada, me gusta y siento que entre más duro y fuerte sea
el entrenamiento, así mismo tendré la fuerza moral, mental y física para
enfrentarme a lo que se viene que ya está en frente mío.
Juan Camilo Murcia Escobar
Artes escénicas 2013
Expresión Corporal I
Cod. 20131104160
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