Si lo que hoy somos los jóvenes de la actualidad es
el reciclaje de todo un trayecto de situaciones históricas y políticas, de
influencias, de difusiones culturales y herencia familiar se entiende que la
familia es la cuna de la educación, pero el comportamiento y desarrollo de ésta
han sido afectados a trabes de la historia moldeando lo que será el ser
individual enfrentado a la sociedad y a la realidad. Lo que se proyecta es lo
que ha formado al ser durante su crecimiento siendo parte de un núcleo, de una
familia.
En el colegio siempre se le dice al estudiante: “así
serán en su casa”, haciendo alusión a su manera de actuar, el hogar trae un sin
fin de aprendizaje y comportamiento; en la actualidad los medios de
comunicación abordan a la juventud de frente y sin anestesia, pero con trampas
mortales para su pensamiento como individuo, la televisión que es generalmente
compartida en familia es un ataque directo, comunicando el fracaso de la
sociedad, solo lo malo que nos sucede dejando en la mente del núcleo una
sensación pesimista. Y no es la televisión el principal medio de comunicación
que aleja el hecho de que en familia sean construidos los valores, la
interacción constante del ser con el medio virtual propone cambiar el hablar de
frente, es decir cara a cara, por una conversación virtual, inmediata, escrita
y no sonora que aleja la cercanía física, la interacción entre los cuerpos.
¿Es prudente afirmar que la familia está en
constante crecimiento? O por el contrario en una continua decadencia. El
pensamiento del colombiano de hoy puede llamarse emprendedor y motivante, como
a su vez destructivo y conformista; el colombiano es un personaje que enfrenta
los problemas y conflictos sin evasión, pero que también intenta buscar la
facilidad para llegar a la solución breve del conflicto. Audaz para los
negocios y con mentalidad de comerciante insaciable, el colombiano de hoy es
también competitivo.
La
familia como entrenamiento para el trabajo en equipo. Desde el momento del nacimiento se siente una
reciprocidad de la madre que cuida a su recién nacido, no solo por puro amor,
si no también pensando que en el futuro él será quien cuide de ella. Entonces, las
relaciones van formando el pensamiento, las dificultades entrenan la manera de
como buscamos llegar a solucionar situaciones,
que son enfrentadas desde el núcleo familiar cuidando el bienestar inmerso en el bienestar
individual que afecta el bienestar de la familia. Por redundante que parezca
del bienestar familiar parten notoriamente
la sana y optima relación del ser con la sociedad, la tan deseada
armonía.
Así mismo como se relaciona con la familia se debe
relacionar en otros núcleos como lo son el laboral, académico y de ocio. En
cuanto se entra a un nuevo ciclo de relaciones, ya está impreso en el ser un
modo de actuar, de pensar, de vivir, de sentir, ya se tienen un carácter y un
cuerpo desarrollados, para cumplir o no con el oficio: “…cuando uno está interesado en hacer un trabajo, no tiene por qué ser
diligente como las mulas que son muy diligentes en llevar la carga aunque no
les interese nada.” de acuerdo con Estanislao Zuleta, pienso que el oficio
es estandarizado, pero no nuestro carácter, ni la manera de ejecutarlo.
Entonces no somos maquinas ejecutando lo mismo, somos seres cambiando en relación
de algo y modificando los resultados.
Somos producto de algo que sucedió, somos el
resultado de la constante modificación de la historia. Somos crecimiento y
decadencia al mismo tiempo.
Juan Camilo Murcia Escobar
ASAB Artes Escénicas – Semestre I
Comprensión y Producción de Textos
2013
